lunes, 4 de abril de 2016


Las torceduras o distensiones de ligamentos son más frecuentes de lo que pensamos. No solo afectan a los deportistas sino que cualquier accidente doméstico puede provocar un esguince.


En este artículo te contaremos por qué suceden y cómo se tratan para que estés preparado si los sufres.

¿Qué saber sobre los esguinces?

Se trata de una lesión en los ligamentos por diversas causas: torsión, estiramiento excesivo o distensión. 

Los esguinces están acompañados por inflamación, dolor y hematomas que impiden un correcto movimiento.

Se pueden originar por una caída o golpe o bien por un movimiento brusco o excesivo. Es necesario conocer la diferencia entre la torcedura, la luxación y el desgarre.

La luxación es más severa porque involucra una separación de los huesos.



En el caso del desgarre están comprometidos los tejidos musculares.

La cantidad de días de recuperación de un esguince puede variar según la gravedad o la periodicidad de la lesión. Las zonas más frecuentes de esguince son:



Tobillo
Codo
Muñeca
Pulgar
Cuello
Rodilla
Hombro

Según la actividad que realicemos podemos sufrir una torcedura en un lugar determinado, aunque en casi todos los casos (que no incluyan deportistas) es debido a un mal movimiento o un accidente doméstico.

Existen tres grados de esguinces:

Primer grado
Es una distensión parcial, no incluye rotura del ligamento y pueden realizarse algunos movimientos muy leves. La recuperación es total y no quedan secuelas.

Segundo grado
Los ligamentos se rompen parcial o totalmente, los movimientos son anormales y el dolor es muy intenso. La recuperación se logra por completo si la persona hace el reposo correspondiente. En algunos casos quedan secuelas leves.

Tercer grado
La rotura del ligamento es total y además hay arrancamiento óseo. Es necesario un tratamiento quirúrgico para reparar los daños y casi siempre quedan secuelas entre moderadas y graves (rigidez, fragilidad y dolores, por ejemplo).

Tratamiento y fases de rehabilitación de los esguinces



Estos se aplican para los grados 1 y 2, porque el 3 requiere de atención médica inmediata. Apenas se esguince una articulación es necesario sentarse en una silla o recostarse en el sofá.

El reposo es muy importante, siempre con la extremidad elevada para que el edema drene y la zona no se inflame.

Por otro lado, se recomienda aplicar frío porque disminuye la hinchazón y el dolor. Además, ayuda a reducir el proceso de recuperación. Envuelve unos cubos de hielo en un lienzo limpio y seco y aplica en el área afectada hasta que se derritan. Repetir cada 3 horas durante los primeros 3 días.

En función del grado de esguince se requerirá la inmovilización de la extremidad. Por ejemplo, se pueden usar vendas, férulas o incluso yeso. Durante todo ese tiempo se aconseja también consumir algún antiinflamatorio para evitar el dolor, mayormente al momento de dormir.

Por las noches conviene dejar la zona elevada lo más posible (con cojines, por ejemplo).

Las fases de rehabilitación para torceduras de primero y segundo grado son tres:

Fase 1 (primeras 72 horas)
Es preciso el reposo absoluto con la extremidad en alto, la aplicación de hielo y la colocación de una venda.

Fase 2 (entre el 4° y el 7° día)
El reposo es relativo y, en caso de que sea necesario, se pueden usar muletas para apoyarse al caminar. Es importante no forzar la articulación al intentar hacer cualquier tipo de actividad o movimiento. Muchas personas se colocan un vendaje elástico que se consigue en las farmacias.

Fase 3 (a partir de la segunda semana)
En este momento se deben usar vendajes de compresión para que el edema desaparezca por completo y duela cada vez menos. Con ejercicios de fortalecimiento se va consiguiendo cada vez más movilidad y van desapareciendo las molestias.

Ejercicios de rehabilitación de esguinces de tobillo

Hablaremos de este tipo de torcedura porque es la más habitual. Algunos de estos ejercicios se pueden realizar en caso de esguinces en otras extremidades (muñecas, rodillas u hombros).



Estiramiento con banda
Se realiza acostado de lado en una colchoneta y con las piernas estiradas. Se coloca una banda elástica entre los tobillos y se estira el que está arriba (el lesionado) lo más que se pueda. Otras versiones son hacer el ejercicio sentado o de pie, según las capacidades de cada uno.

Movilidad articular
Una vez que la inflamación ya ha cedido y el dolor no es tan fuerte se debe mover la articulación en todas direcciones y en círculos. Un buen ejercicio es trazar en el aire diferentes formas para fortalecer bien la zona.

Flexiones
Acostado en una superficie plana con los pies apoyados en el piso elevar el tobillo en varias ocasiones. Es de mucha utilidad porque permite a volver a caminar.

Ejercicios con pelota
Puede ser uno especial o una de tenis. De pie se apoya la pelota en la planta y se ejerce algo de presión para que se mueva de un lado al otro. También se puede hacer sentado. Los movimientos son siempre circulares.

Estiramiento
Colocarse de pie con las piernas juntas. Bajar la espalda lo máximo posible, tratando de llegar a los pies o talones. Abrir un poco las piernas (ancho de hombros) y hacer lo mismo. Repetir abriendo cada vez más las piernas.
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