domingo, 17 de julio de 2016


No se sabe cuándo y dónde tuvo lugar esta historia, pero desde hace mucho tiempo ha estado circulando en internet y su mensaje no tiene fecha de caducidad.

Un día una madre estaba en su trabajo cuando recibió una llamada de la escuela de su hija. La adolescente de 15 años había golpeado y herido a un estudiante. Mientras la madre escuchaba lo que le decían, se dio cuenta que la escuela había cometido un error; su hija no era el problema. Esta es la historia:

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Soy enfermera de la sala de urgencias, donde a los empleados no se nos permite el uso de celulares. Cuando empezamos nuestros horarios de trabajo debemos dejarlos en las taquillas. Ese día recibí una llamada por una línea privada en la recepción del hospital.

Teléfono: Soy el señor Smith, de la escuela st. Mary, su hija está involucrada en un problema y necesitamos que usted venga.

Yo: ¿Qué tiene, se siente mal o está herida? ¿puede esperar a que termine mi turno en dos horas?

Teléfono: Su hija golpeo a otro estudiante, llevamos más de 45 minutos tratando de contactarla; es muy grave.

Cuando llegué a la escuela, me dijeron me dirigiera a la oficina principal del director. Allá estaba mi hija, un profesor, el director, una tutora y un estudiante con la nariz ensangrentada y la cara enrojecida, y sus padres.

Director: hola, que bueno que por fin ya está aquí.

Yo: Si, hay mucho trabajo en urgencias. Acabo de pasar una hora cosiéndole más de 40 puntos a un niño de seis años que su madre golpeó con un cucharón de metal, y tuve que hablar con la policía. Perdón por las molestias.

Después de ver cómo intentaba no parecer avergonzado, me dijo lo que había pasado. El estudiante había tirado de una de las tiras del sujetador de mi hija y esta reaccionó dándole dos puñetazos en la cara. Mi impresión era que estaban más enfadados con mi hija que con el muchacho.

Yo: ah…¿Y usted necesita saber si voy a presentar cargos contra el estudiante por acoso sexual a mi hija y contra la escuela por permitir que esto pasara?


Profesor: No puedo creer que esté hablando enserio.



Tutora: “No hay que exagerar”.

Director: Señora creo que usted no ha entendido bien.

La madre del muchacho empezó a llorar. Yo me dirigí donde estaba mi hija para saber que había sucedido.

Hija: El me tiró del sujetador, le dije que parara y no lo hizo, así que se lo dije al profesor y lo único que me dijo fue que “no le hiciera caso”. Pero nuevamente lo volvió hacer y me acabó arrancando el tirante, así que le pegué. Después de eso no me volvió a molestar más.

Me dirigí al profesor

Yo: ¿Usted lo dejó hacer eso? ¿Por qué no se lo prohibió? ¿Por qué no se acerca y deja que le toque la bragueta?

Profesor: ¿Qué?

Yo: ah, ¿esto si le parece incorrecto? ¿Por qué no va con la tutora y la molesta con el sujetador, a ver que gracia le hace a ella. O con el sujetador de la madre de este muchacho, o con el mío, o con el de mi hija. ¿Usted piensa que esto está bien por que se trata de dos adolescentes?

Director: Con todo respeto, su hija sigue siendo la que golpeó al chico.

Yo: No. Mi hija lo único que hizo fue defenderse de la agresión sexual del estudiante. Compárelos a ambos, el es 30 cm más alto que ella y pesa dos veces más. ¿Cuántas veces más tiene ella que permitir que él la toque? Si la persona encargada de ayudarla y protegerla en la clase no lo hace. ¿Qué se supone que tenía que hacer ella? Este chico le tiro tanto del sujetador que se lo arrancó.

La madre del estudiante aún seguía llorando y el padre lo miraba entre enfadado y avergonzado. El profesor ni siquiera podía verme a los ojos. Entonces miré fijamente al director.

Yo: Mi hija se va conmigo a la casa, creo que él ha aprendido la lección. Y espero que esto nunca más vuelva a suceder. no solo a mi hija, si no a ninguna otra estudiante de la escuela. Yo le aseguro a usted que no permitiría que él hiciera lo mismo con alguien del personal, así que no entiendo por qué cree que está bien que lo haga con una niña de 15 años.

Voy a dar una queja a su superior. Y si tú “me dirigí al chico” alguna vez vuelves a tocar a mi hija, te voy a denunciar a la policía por agresión sexual. ¿Me has entendido?


Estaba tan enojada que tomé las pertenencias de mi hija y nos fuimos. Denuncié lo que había sucedido a los superiores, algunos de los cuales conozco de la iglesia (es una escuela católica). Me prometieron que se encargarían del caso. Ellos estaban horrorizados y prometieron ponerse en contacto con la escuela. Cambiaron a mi hija de clase por lo sucedido, ahora esta lejos del chico y del profesor.



Qué vergüenza!!! que la escuela ignorara tan abiertamente que la adolescente se estuviera defendiendo. ¿Qué es lo que le está enseñando la escuela a este muchacho? ¿Qué está bien seguir molestando a una chica cuando dice “no”? Suerte que la madre supo como enfrentar la situación y siempre se mantuvo firme.
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1 comentario:

  1. Supo defenderla. Yo al principio no podía mirar la situación como es ella solo se defendía .

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