sábado, 25 de febrero de 2017

Como sabemos que hay muy poca información disponible sobre el tema te queremos contar cuáles son las cosas que nunca debes hacerle a tus oídos.

1. Usar hisopos para eliminar la cera de tus oídos

Empecemos con uno de los errores más comunes: usar hisopos para limpiar tus oídos.

Este es un error mal fomentado por nuestros padres (con las mejores intenciones pero sin la información correcta) que nos lo inculcan desde pequeños.

Esto, combinado con la mala fama de que la cera es sinónimo de suciedad ha creado un mito potencialmente malo para la salud de tus oídos.

La realidad es que el cerumen es segregado por nuestro oído y tiene propiedades antibacterianas.

Además, sirve como lubricante por lo que el tener cera en nuestros oídos en realidad es señal de una buena salud.

Usar hisopos es una una de las cosas que nunca debes hacerle a tus oídos pues pueden causar picazón e irritación.

El hisopo empuja más cera de la que retira y, con el tiempo, se va creando un tapón que puede llegar a afectar tu capacidad de audición.

Esta cera acumulada también puede dañar seriamente el oído y el equilibrio. Si se compacta lo suficiente, podrías encontrarte con que debes acudir al médico para que la elimine correctamente.

Sabemos que el uso de hisopos es una costumbre que quizás traes de pequeño por lo que dejarlo de lado puede ser complicado. Sin embargo, piensa que tu salud realmente está en riesgo.

2. Escuchar música con exceso de volumen


La pérdida o disminución de la capacidad auditiva ocurre cuando las diminutas células ciliadas dentro del oído que convierten las ondas sonoras en señales eléctricas se dañan o mueren.

Esto puede ocurrir de forma natural por el paso del tiempo y la edad, pero también por costumbres perjudiciales para nuestros oídos, especialmente por la música a alto volumen.

Lo peor que puedes hacer es escuchar música demasiado alta con los auriculares.

Pero, ¿cómo saber si tu música está en un volumen que daña los oídos? Pregunta a quienes están a tu alrededor si pueden escuchar tu música. Si la respuesta es afirmativa, estás poniendo en riesgo a tus oídos.

Te recomendamos seguir la regla del 60:60: no superes el 60 por ciento del volumen máximo y escucha tu música con audífonos un máximo de 60 minutos por día.


3. Usar “velas para los oídos”

En los últimos años hemos visto aparecer toda clase de herramientas para mantener la belleza e higiene. Esto también ocurre con los oídos y las famosas “velas para oídos”, ”velas óticas” o “igneoterapia auricular”.

Estos aparatos funcionan insertando un extremo de esta “vela” en el oído y encendiendo el otro extremo. Entonces, en teoría se absorbe el cerumen en un tubo dentro de la vela.

¿El problema? El residuo que termina dentro de la vela no tiene nada que ver con tus oídos, sino que es el residuo natural de la propia vela.

Esto significa que más que limpiar, estarás introduciendo componentes externos a tu oído que pueden provocar una fuerte infección.

Si en un spa te dicen que te puede hacer esta “exótica técnica”, no lo permitas.


4. Oído secos es igual a oídos sanos

Cuando nadamos en una piscina o playa solo recordamos bañarnos después para quitarnos la sal o cloro y lavarnos el cabello.

Debes prestar la misma atención a tus oídos, pues es ahí donde pueden alojarse bacterias que al tener un ambiente húmedo crecen rápido y ocasionan infecciones de oído muy dolorosas. 

Por ello, cuando vayas a la piscina o la playa, recuerda lavar tus oídos en la parte externa y luego secarlo muy bien con una toalla de tela.

Incluso puedes utilizar unas gotas especiales para el oído que te ayudarán a eliminar cualquier bacteria que se encuentre en ellos.

Recuerda que si tienes alguna duda, si estás empezando a tener problemas para escuchar o si sientes tus oídos muy sucios lo mejor que puedes hacer es visitar a tu médico.
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